sábado, 30 de marzo de 2013

Dos caras... brillo y oscuridad [Narración breve]

Esa noche, yo, David, salí de mi casa a buscar leña al monte.
Hacía mucho frío, un clima habitual de un 3 de Enero durante el invernal crepúsculo norteño.
Pese a las bajas temperaturas, el ambiente era relajado. Con el rocío congelado sobre las hojas de los nogales y sobre los troncos de los árboles caducos, un estrellado y oscuro manto sobre mi testa y un silencio casi sepulcral, donde el único sonido que se oía era el propio silencio.
Seguí subiendo por la loma de la pequeña montaña hasta encontrar un encinar con ramas bastantes secas. "Esto seguro que prende bien y calienta la casa" - pensé - así que procedí a cortar la leña y apilarla cuando tuve la cantidad óptima. Era hora de bajar, el sueño se apoderaba de mi consciencia.
Durante el descenso, a un lado, vi a otro hombre que también estaba cortando leña, para esta noche, supuse y unos metro más abajo una pareja que hacía lo mismo.
De repente, se oyeron tres disparos de una escopeta de caza y tanto el leñador como la pareja cayeron desplomados al suelo, abatidos por el arma de fuego. Pensé en socorrerlos pero era algo tarde, ya habían perecido o por lo menos estaban graves, así que me apresuré a bajar lo más rápido posible por la ladera y avisar de urgencia al equipo médico del pueblo y al guardabosques. Tenía mucho miedo, soy bastante aprensivo y más sabiendo que puede haber un loco suelto por el monte rondando mi casa y con una escopeta de caza...
De todas formas no era momento de preocuparse, tenía que salir de allí lo más rápido posible. O escapaba yo del monte o escapaba el corazón de mi cuerpo ¡Menudas taquicardias!
Estaba exhausto, paré un momento a tomar aliento en un claro del bosque, no podía más... entonces, para mi sorpresa aparecí en frente mío. Sí, yo mismo aparecí en frente mío, era mi doble o algo así, pero algo más oscuro, tanto la ropa como el tono de piel. Era apagado y lúgubre y portaba una escopeta de caza humente, recientemente usada. Con voz ronca y grave me dijo:
- ¿Por qué los has matado?
- ¿Q.. qué?¡¿Có.. cómo?! - exclamé sobresaltado por la situación.
- Ya me has oído... eran personas inocentes - contestó
- Pe.. pero si tu eres quien lleva el arma cargada... !Tú los mataste!¡Los mataste y ahora quieres culparme a mi ó quieres arrebatarme la vida como a ellos ó que sé yo! - reproché casi llorando por la amalgama de miedo, ira e impotencia...
- Además ¿Por qué te pareces tanto a mi? - continué...
- [...] No... estás equivocado, no me parezco a ti, soy tú, soy tus sentimientos más oscuros, soy tu odio y tu locura, soy tu ira y tu enagenación, pero a diferencia de ti no tengo cuerpo físico, soy una tiniebla. - respondió serenamente
- ¿Y entonces... cómo los mataste?¿Cómo apretaste el gatillo? - dije confuso
- No me has entendio... no has entendido nada de lo que he dicho... solo soy tu oscuridad, yo no apreté el gatillo, yo no los maté, no puedo acabar con nadie, pero los que me poseen conversan a menudo conmigo. Yo no apreté el gatillo...

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